Representantes de comunidades, movimientos y organizaciones de todo Brasil se reunieron en la Universidad Católica de Pernambuco, en la ciudad de Recife, para participar en el III Encuentro Nacional de la Economía de Francisco y Clara. Bajo el lema “¡La economía puede ser justa para todas las vidas, ahora!”, los participantes reflexionaron sobre los desafíos de construir una economía más humana y solidaria.
El encuentro se desarrolló en el marco del Jubileo de la Esperanza, los 10 años de la encíclica Laudato Si’ y la conmemoración de los 800 años del “Cántico de las Criaturas” de San Francisco de Asís.
Inspirados por el mensaje del Papa Francisco, los participantes recordaron que el desafío no es solo realizar cambios superficiales, sino transformar el sistema económico actual. “¿Estamos haciendo lo suficiente para cambiar esta economía, o nos conformamos con barnizar una pared, cambiarle el color, sin cambiar la estructura de la casa? No se trata de añadir unas cuantas capas de barniz, no: hay que cambiar la estructura”, se citó al Pontífice al inicio de la carta difundida al cierre del encuentro.
Desafíos globales
La carta invita a la construcción de nuevas formas de economía, centradas en la justicia social y la defensa de la vida, frente a un modelo que calificaron como “extractivo y depredador”, responsable de la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.
En el documento, los asistentes manifestaron su preocupación por la violencia y las desigualdades que marcan la realidad actual: genocidios como el de Gaza y otros conflictos en el mundo; la creciente concentración de la riqueza en manos de una minoría; la escasez de agua que afecta a millones de personas; el debilitamiento de las instituciones democráticas frente a la presión de los mercados; y la naturalización de la pobreza en diversos contextos.
Frente a estos desafíos, la Articulación Brasileña para la Economía de Francisco y Clara manifestó su voluntad de tender puentes a nivel comunitario, regional, nacional y continental, generando espacios de encuentro y procesos de concientización. “Queremos seguir reivindicando la centralidad de la transformación del sistema económico y, a través del diálogo latinoamericano, tender puentes para una amplia red de convergencias”, señala la carta.
Casas de Francisco y Clara
Uno de los puntos destacados fue el reconocimiento del papel de las Casas de Francisco y Clara, espacios que promueven la educación en valores comunitarios, la solidaridad y la espiritualidad ecológica.
Estas casas se han convertido en lugares donde se impulsan experiencias de economía solidaria, como cooperativas, asociaciones productivas, finanzas comunitarias y procesos de autogestión, que tienen el fin de superar las dinámicas del capitalismo mediante la organización colectiva.
“Construir una economía con alma implica unir fuerzas en la lucha por la justicia fiscal, la universalización de los derechos sagrados a la tierra, la vivienda y el trabajo”, expresaron los participantes, a tiempo de remarcar la necesidad de que los presupuestos públicos se diseñen de manera verdaderamente participativa y popular.
Indignación y esperanza: motores del cambio
La carta finaliza con una invitación a todas las personas y comunidades que desean sumarse a este movimiento a abrazar dos fuerzas fundamentales: la indignación y la esperanza.
“La indignación nos impide adaptarnos complacientemente al modelo actual y nos impulsa a retomar los sueños y proyectos comunitarios. La esperanza nos anima a sembrar comunidades donde la cooperación y la solidaridad sean signos de que otra economía política no solo es posible, sino que ya existe y puede expandirse a todos los rincones del mundo”, expresa el texto.
Con este compromiso, los participantes se definieron como un “río colectivo que anuncia y comparte los bienes comunes de la vida”, manifestando su decisión de seguir caminando juntos por una economía que promueva la justicia, la paz y la sostenibilidad.
Sobre el encuentro
El III Encuentro Nacional de la Economía de Francisco y Clara reunió a líderes comunitarios, académicos, religiosos, jóvenes y activistas sociales de todo Brasil. Inspirado en la visión del Papa Francisco, este movimiento busca repensar la economía global desde una perspectiva ética y espiritual, priorizando la vida y el bienestar de las comunidades por encima del lucro y la explotación.
El evento se desarrolló en la ciudad de Recife, conocida por ser tierra de profetas como Mons. Helder Câmara, símbolo de la lucha por la justicia y los derechos humanos en América Latina.
La Economía de Francisco es un movimiento global convocado por el Papa Francisco en 2019, que reúne a jóvenes economistas, trabajadores y líderes sociales para concebir y poner en práctica una nueva economía. Inspirado en la vida sencilla de San Francisco de Asís, el movimiento busca alternativas al modelo económico dominante, marcado por la exclusión y la explotación de la naturaleza. Su propuesta es construir una economía que centre la vida, sea compasiva, sostenible y capaz de promover la justicia social y ecológica a escala global.
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